﻿     Dedicatoria
     
     
     
     Esta obra está dedicada a quienes, con el paso del tiempo, se han detenido en mis historias: a los lectores que exploran mundos oscuros y provocadores; a quienes dejan sus comentarios en X, AO3 y otras plataformas, y a quienes comparten sus impresiones, sugerencias y críticas. Su apoyo—moral, emocional o económico—ha nutrido cada palabra que aquí habita.
     A Vivienne Medrano, creadora de «Helluva Boss» y «Hazbin Hotel», le agradezco su audacia al incursionar en la animación, que inspiró este fanfiction desde el primer día. Aunque no comparto todas sus decisiones creativas y considero que las series podrían haber explorado aún más su potencial, su obra fue el impulso inicial sin el cual nada de esto existiría.
     Al equipo de SpindleHorse Toons, gracias por entregar historias que retan los límites de lo convencional, y a los actores de voz que prestaron su talento para dar vida a personajes inolvidables, mi gratitud se reparte entre todos ustedes.
     A quienes, con críticas y señalamientos, han puesto en relieve el morbo y el tabú de este proyecto, les agradezco el eco y la visibilidad. En muchas ocasiones no existe la mala publicidad: sus voces me obligaron a ver que cada historia tiene más de un ángulo y me empujaron a perfeccionar mi técnica y mi narrativa.
     A mi familia y a mis amigos, especialmente a mi pareja, gracias por ser el refugio donde reposan mis dudas y el motor que me impulsa a levantarme tras cada caída. Ustedes son la razón por la que nunca me rindo.
     Finalmente, Soy Emilio Palazuelos Gudiño, mexicano de nacimiento y de espíritu universal. Escribo historias que retan los límites de lo aceptado: el morbo y el tabú exigen ser explorados, y la moral se convierte en una sugerencia creativa que ignoro deliberadamente. Para mí, la libertad de expresión en la ficción es más que un derecho: es una responsabilidad.

